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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

San Ignacio de Loyola


31 Julio 2026

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (13,54-58)
En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: «¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es María su madre, y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?»
Y se negaban a creer en él. 
Entonces Jesús les dijo: «Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa».
Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos.
Palabra del Señor

Es posible encontrarnos que en nuestras iglesias con muchos devotos pero con muy pocos creyentes. Los devotos, como los paisanos de Jesús se extrañan, están cerrados a crecer en la fe, se quedan con lo que ya saben y les gusta de Jesús. 
Un Jesús que lanza por los aires nuestras ideas y proyectos, un Jesús diferente a la imagen que nos habíamos hecho de Él, un Jesús que invita a abandonar nuestros puntos de vistas y a dirigir nuestra mirada sobre él TAL COMO ES, un Jesús, en definitiva que con su Palabras y milagros nos lleva a purificar el rostro equivocado, interesado o acomodado que nos habíamos hecho de Él requiere confianza, corazón sencillo. Precisamente lo que no encontró Jesús en sus paisanos y por eso no pudo hacer allí milagros. 
¡Demos hoy el salto a la fe! 
Dejemos que salte por los aires nuestras ideas de Dios y todo lo que sabemos de Él, y dejémonos sorprender por lo que Dios es, belleza, verdad, sencillez, amor. Demos gracias a Dios, como decía San Francisco, por Él mismo. 
Hoy día de San Ignacio de Loyola felicitamos a toda esta familia espiritual que tanto bien ha hecho a la Iglesia por aportar el discernimiento necesario en esta lucha vital que acontece cada día en el corazón del hombre por la optar por Cristo. 
¡Paz y Bien!

Llegado al mes de agosto, aprovecho para agradeceros a todos vuestra fidelidad a esta humilde aportación de mi reflexión a la Palabra de Dios de cada día. Empiezo unos días de descanso y espero volverme a reencontrar con todos vosotros el 1 de septiembre. Que descanséis y que no dejéis de buscar a Dios también en verano.


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