Septiembre 4
De Francisco deberíamos aprender a ser mansos, porque él lo fue en modo extraordinario, no solo hacia las demás personas, sino también hacia los animales. Él llamaba a todos los animales “hermano” y “hermana” y leemos en la historia de su vida que hasta los animales salvajes acudían a él como si fuera su amigo.
(De un sermón de S. Buenaventura)














