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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

¡Dios sirviendo al hombre!


22 octubre 2014

San Lucas 12,39-48. 

Jesús dijo a sus discípulos: "Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. 

Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada". 

Pedro preguntó entonces: "Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?". 

El Señor le dijo: "¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? 

 ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! 

Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. 

Pero si este servidor piensa: 'Mi señor tardará en llegar', y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, 

su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. 

El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. 

Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más." 

"Tener las lámparas encendidas" así define el Señor la fe. Una fe activa que vela en las tinieblas para hacer que apunte la aurora. Una fe en traje de faena "tened ceñidos los lomos", siempre dispuesto para servir. No podía ser de otra manera, El que ha venido a servir y a lavar los pies de sus discípulos, nos pide estar atentos, luchar contra esa manera monótona de vivir la fe, ese modo rutinario como si pusiéramos el piloto automático en las cosas de Dios. Esa fe que se parece mas a las de las doncellas necias que no preven el aceite y nunca están a punto para servir al Señor. 

La fe que Dios quiere nos hace estar bien despiertos y con el oído atento para no despistarnos y servir al Señor en los hermanos.

Así debe de ser la vida del que sigue al Señor: trabajando y velando. En traje de faena, haciendo que rinda nuestro tesoro, aunque solo sea un poco. Tenemos que estar espabilados una y otra vez para que la llama vacilante de nuestra vida le haga saber a la noche que no será ella la que venza con sus astucias que huelen a muerte. 

Tenemos que "mantener el tipo" y estar en pie, bien despierto, para ver como apuntan en nuestro tiempo los signos precursores de la mañana: vidas entregadas, a pesar de todo, al amor. Si sabemos encajar los golpes de la vida es porque cada día nos ponemos el traje de faena, el traje de la fe que nos hacer ver cada día con la luz nueva de la fe. 

Consuela saber el inaudito regalo que le espera al que esté en vela, bien despierto: el mismo Señor se pondrá el traje de faena y nos servirá. Así es el Dios de los cristianos, un Dios "en delantal".¡Qué gozada! ¡Dios sirviendo al hombre! 

¿Te lo vas a perder? !Despierta!

¡Paz y Bien!


Bitácoras


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