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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

Fiesta de la Visitación de la virgen


31 May 2024

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (1,39-56)
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. 
Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.» 
María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» 
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Palabra del Señor

Concluimos el mes de mayo con la fiesta de de la visitación de la Virgen a su prima santa Isabel. 
Después de que María es visitada por Dios, ella misma se dedica a visitar. La visita de Dios que le trajo bendición, confianza y gérmenes de vida, es devuelta por María a Isabel llevándole eso mismo que ella ha recibido. Resuena esa bonita frase: “Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”. Una regla de oro para la vida.
Pidamos hoy al Señor que venga a nosotros y que nos libre de nuestras vidas estériles, para que podamos recorrer los caminos de la vida e invitar a nuestros hermanos a sumarse a la danza de la alegría porque Dios ha estado grande con nosotros. Alegría que ha de prolongarse por los siglos de los siglos. 
¡Paz y Bien!


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