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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DIARIA. FRAY MANUEL DÍAZ BUIZA

"¡Ánimo, levántate, que te llama!"


30 May 2024

Lectura del santo Evangelio según san Marcos (10,46-52)
En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. 
Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.» 
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí.»
Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo.» 
Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama.» 
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?» 
El ciego le contestó: «Maestro, que pueda ver.»
Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha curado.» 
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.
Palabra del Señor

Estaba sentado al borde del camino, inmóvil, dependiente de los que le rodean. Había oído hablar de Jesús y, en medio de su ceguera, oía al gentío pasar, correr, bailar, pero nada de aquello era para él. 
Pero Bartimeo podía oír y este fue el principio de su curación. Le dolía su ceguera y por eso gritó:"¡Jesús Hijo de David, ten piedad de mi!". Insistentemente gritó, único recurso a su disposición y no se dejó intimidar por la muchedumbre que lo reprendía. Su grito es de quien necesita, pero también de denuncia ante la situación que vive.
La Palabra de Dios provocó en él la llamada de la salvación: "Maestro, que pueda ver ". Este grito de la fe que brota de Bartimeo  encuentra el impulso de amor del corazón de Jesús, y su palabra se convierte en palabra de salvación. 
La Iglesia entera, todos los que recorrieron el camino antes que nosotros, no tienen otra misión que la de decir a tanta gente que sufre y que vive en la oscuridad de sus vidas estas palabras llenas de vida y de esperanza : "¡Ánimo, levántate, que te llama!" 
Somos  portadores de esta invitación a toda la humanidad:"¡Ánimo, levántate!"
¡Paz y bien!


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