San Antonio
Evangelio según san san Mateo (5,38-42)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.»
Palabra del Señor
La estricta justicia no es más que un mal menor que nunca transformará la faz de la tierra. ¿Ojo por ojo? Pero,a ese precio,¿Quien podrá sobrevivir? Por eso, Jesús supera esta prescripción y plantea el principio de la no-violencia, sugiere que no se haga resistencia al agresor, ni devolviendo golpe por golpe, ni contraatacando al tribunal. Se trata, como escribirá Pablo, de no dejarse vencer por el mal, sino vencer al mal con el bien.
Celebramos hoy la Familia franciscana junto a toda la Iglesia la fiesta de San Antonio, este "hijo predilecto" de San Francisco, en el que podemos descubrir precisamente la lógica evangélica, pues supo vivir la fe desde la sencillez, la humildad y la pobreza más absoluta. Fue un verdadero hijo de la luz que luchó contra todo tipo de males no dejándose vencer por el mal y puso su vida al servicio de los más pobres. ¡Bienaventurado San Antonio que amó al estilo de Dios!
¡Paz y Bien!
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