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Oración del Domingo XXI


23 Agosto 2025

¡Hola, mi amigo querido!
Aquí me tienes de nuevo sentado junto a ti, Fuego vivo del Dios vivo. 
¡Y vaya que si me calientas! Me calientas en todos los sentidos. Porque me animas, y porque me “calientas los sesos” para poder entender y acoger lo que me dices. 
De fondo sé que tú eres el Maestro que sabe y que soy yo, el de los esquemas cerrados, el que no entiende. Pero terminas ayudándome a ver. 
¿Sabes lo que he pensado estos días? 
¡¡Tú eres un rompedor!! 
¡¡Tú nos invitas a nacer de nuevo!! 
Si no quiero que me rompas mis esquemas estrechos, lo que tengo que hacer es huir de ti. ¡Pero lejos! 
Pero me has seducido y quiero quedarme sabiendo que, si me rompes, tendrás la posibilidad de reconstruirme de nuevo.
Hoy he disfrutado mucho escribiendo sobre ti entrando por la puerta estrecha, con tanta entereza, con tanta elegancia… 
No recuerdo a quién, pero una vez oí decir de ti: “quisieron doblarte, pero no pudieron. Por eso tuvieron que partirte”. 
¡Ja, pero no contaron con Dios que te llenó de plenitud y de gloria! 
¡¡Que viva Dios!! 
¡Estas últimas semanas has estado bravo! 
¡Despierten! 
¡Dejen que mi fuego los encienda! 
¡Entren por la puerta estrecha! 
Ya veo que no quieres discípulos “achicados” sino “agrandados”. Y, como nos dijiste en la última cena: “ejemplo les he dado, para que lo que yo he hecho, también ustedes lo hagan”. 
La verdad que ejemplo no nos falta, ni comprensión, ni ayuda. Pero sabes de nuestra debilidad y comprendes que lo tenemos difícil. 
¡Ya sabes que contamos contigo! 
Pienso en Pedro. ¿Cómo se juntó en él un amor tan grande por ti y tamaña cobardía para jurar que no tenía nada que ver contigo? 
El gallo lo despertó, y tu mirada compasiva le dejó claro que tenía el acceso abierto a tu corazón y a tu amistad. Y entró de nuevo por ti. 
Dijiste una vez que “tú eres la puerta”. Te faltó decir que eres la puerta de Dios “abierta de par en par” para todos. Siempre abierta, siempre de par en par. Pero sin “ñoñerías ni mimoserías”. 
La decisión tiene que estar muy clara porque “el Reino de Dios padece violencia y sólo los que se hacen violencia a sí mismos, consiguen ser “de los de Reino”. 
Y serán Luz del mundo. Y serán Sal de la tierra, y serán Levadura transformadora. 
¡Seguirte es lo que importa!