Metáforas y alegorías al servicio de la transmisión del mensaje cristiano
Una metáfora era usada por el profeta Isaías (cf. Is 5,2) para presentar la historia del pueblo de Israel como una viña cultivada amorosamente por el Señor. También este signo bíblico es convencional, es decir, para comprenderlo es necesario conocer la narración bíblica en la que el profeta compara al pueblo de Dios como una viña tan mimada como resistente a producir frutos.
Igualmente podemos ver en la fachada de una iglesia un pavo real. Este ave, en la cultura medieval, y debido a su espléndida rueda de plumaje de varios colores, remite al cielo estrellado y, por tanto, a la inmortalidad: un mensaje que no es comprensible sino dentro de una tradición cultural particular. Pues se trata de una imagen que por sí misma no tiene relación alguna con la inmortalidad; es una aproximación totalmente convencional a base de recuerdos e imágenes. Es lo que se conoce como figura alegórica, ya que el término “alegoría” deriva del griego y significa precisamente la acción de remitir a algo totalmente diferente de aquello que es representado. Hemos de precisar también que, a nivel de expresión verbal, la alegoría es de hecho una metáfora continuada, una narración constituida por una serie de imágenes alusivas.
Con la metáfora de la viña, el profeta Isaías construye una narración alegórica. Por esta proximidad del significado muchas veces se confunden entre sí metáfora y alegoría. La parábola pertenece a este género de comunicación verbal.
Bitácoras