¡Hola, amigo Jesús!
Este domingo es especial, (2-02-25), Fiesta-Solemnidad de tu Presentación en el Templo (circuncisión), y Purificación de la Virgen María, Tu Madre y Madre de la Iglesia.
Simeón te proclama como el Salvador y Luz para los pueblos…, Ana anclada al templo y al Antiguo Testamento, mientras que María y José, son una ruptura para seguir tu camino, y a nosotros en este día, y en cualquier día tenemos que “purificar nuestro corazón”.
Y Tú, Señor mío te presentan “pequeño”, “compasivo” y “fiel”…, encontramos a Zacarías e Isabel con la imagen de la “humildad”, de reconocer la “luz” de aquel Niño, que es el “mensajero de la Nueva Alianza”…, aunque ya desde el “pesebre” es “signo de contradicción”, es el “consagrado”, el “Cordero de Dios”…; “y a ti mujer una espada te traspasará el alma…”.
Hoy tiene que ser un día para no perder la frescura de ser de los tuyos, hoy es día para sorprendernos ante la novedad de un Niño que es llevado al “templo”, para descubrir que nosotros somos el verdadero Templo de Dios, y esto es contemplar y tener la “novedad de la vida” en nosotros.
Aunque reconozco que estamos juntos…, a veces muy distantes los unos de los otros y todos de Ti, “¡qué lástima!” Y eso fue lo que les pasó a tus vecinos de Nazaret, tu familia, tus amigos de juego y tus compañeros de trabajo, de religión y de fiesta. De ti no esperaban nada que les pudiera sorprender.
Y de Dios no esperaban que fuera a elegir a uno “tan de abajo”, tan normal. Dios tenía que comportarse como decían los libros, como les habían enseñado desde pequeños. Y decían: “…si éste es el hijo de José, el carpintero”, lo dijeron para descalificarte, para no tomarse en serio lo que les decías. Y pasaron al rechazo.
Hermano/a, si tu “crees como hablas”, reivindica la libertad y la creatividad en el lenguaje sobre el Señor nuestro Dios. Juntos tendremos que perder el miedo a la duda, al error…; este momento, es punto de partida de su trayectoria espiritual, de Nazaret a Jerusalén…; naces en el pesebre de Belén, para morir en la Cruz, en Jerusalén, en medio te permitió en poco tiempo hablarnos de Dios.
La Dolorosa, tu Madre, cuyo corazón han traspasado “siete espadas”. María representa al Israel que quiere dar el paso hacia Jesús, el Mesías, el Cristo que lleva en sus brazos, y sabe que ese entrar en el templo significa romper con viejas historias, costumbres…, sabe que conlleva sufrimiento. Y somos conscientes porque aún hoy entre los cristianos se da un cierto “elitismo religioso” que es indigno de un Dios que es amor infinito, para ayer, hoy, mañana y siempre hasta el final de la historia.
En este día 2 de febrero, en esta Iglesia que peregrina en España, y en las tierras hermanas de Hispano-América, y también en otros lugares Latino-americanos se celebra la fiesta de la Candelaria en honor a María, y como no recordar a nuestras Islas Canarias, cuya Patrona y Madre es Nuestra Señora de Candelaria –que desde la Villa Mariana de Candelaria- guía y protege a todo el Archipiélago. Después varios años, aún palpita mi corazón, recordando o mejor reviviendo aquellas largas horas en la Basílica –porque el término Presentación en oriente se conoce como “Fiesta del Encuentro”-, sumergido en la oración como un hijo a los pies de la Madre Bendita.
¡Madre!, necesitamos tanto, postrarnos ante ti, para que seas tú la que nos acojas, nos lleves en tus brazos hasta tu Hijo amado, el que es Luz de y para todos. Necesitamos también como tú, dejarnos “Purificar” por la Palabra de tu Hijo…, “estos son mis hermanos, y mi madre…”, los que viven de mi PALABRA.
Señor tú eres el “mensajero”, que nos preparas el camino. Que aquellos cristianos que vivimos a tientas y solos, no se pierdan, que quienes tienen miedo al futuro, se abran a la confianza; que quienes no logran triunfar perseveren en la fe, en la esperanza y en la caridad. Y para ello te pido humildemente que nos infundas tu Espíritu de amor, para que seamos en verdad cristianos –otro Cristo-; que no desvirtuemos con ritos y formalismos tu Buena Noticia.
Que no olvidemos que “todos somos vecinos de este mundo por un rato y hoy coincide que también tú, estás aquí” y que tenemos que convivir en paz –que sea la paz para el mundo, que sea la paz para la Tierra Santa-, que seamos capaces de escucharnos, desde el amor incondicional que somos…, porque es ahora, Señor, cuando puedes dejar a tu siervo irse en paz dijo el anciano Simeón, que sintió en su alma un calor del amor de Cristo, que derritió las largas horas de la “frialdad”.
Vivamos de Cristo, de otra manera, dejemos encendida nuestra Luz, aunque sea pequeña. En este día que celebramos el día de la Vida Consagrada: “Peregrinos y sembradores de Esperanza”. Sólo podemos ser felices si nos atrevemos a amar sin medida y sin tiempo.
Presentémonos ante Cristo, Purifiquemos nuestra vida, que con la sencillez de San José llevemos nuestra simple y sencilla “ofrenda” en nuestras pequeñas manos, presentemos lo que “somos”.
Virgen Santísima de la Candelaria… ruega por nosotros.
Bitácoras