Lo mismo cabe decir del tiempo capitular. Es cierto que la periocidad de los capítulos se atiene a la normativa establecida. En todo es importantes descubrir los signos de Dios en el tiempo y más concretamente es ese tiempo en que el capítulo acontece.
No solo hay que estar atento a la Palabra de Dios a las memorias a las intervenciones a los proyectos o programas previamente bien preparados y conocidos por todos que ahora en la Asamblea son reelaborados. Hay que seguir la vigilancia respecto a la historia que acontece. Quién sabe si Dios en su providencia quiere decir algo. Interpretar si Dios quiere interrumpir introducir cambiar esquemas sorprender…
Para ello basta con ser vigías de los tiempos de Dios. Llegará alguna noticia ocurrirá un suceso… si están atentos los capitulares descubrirán que hay palabras de Dios en el tiempo de la celebración del capítulo. ¿No aprovecharíamos las circunstancias del tiempo el mismo Jesús para cambiar si fuera necesario los mismos programas…?
El tiempo simbólico está lleno de sorpresas. Cuando de verdad nos abrimos al simbolismo se nos puede revelar lo imprevisible. El mismo timing capitular (organización del tiempo) se puede establecer de forma simbólica. Todo ello tiene que ver mucho con la “nueva ritualidad” de la participación de todos.
Acontecimientos eventos
Si podemos aplicar a la celebración capitular la categoría de “acontecimiento” de “evento” es precisamente porque los consideramos y vivimos como símbolos como puntos de encuentro con el Misterio Santo de Dios y de diálogo con su voluntad. La convicción de que Dios actúa en un Capítulo es la que nos permite hablar del Capítulo como “acontecimiento”. Nuestro Dios puede poner si lo quiere el “novum” la novedad sorprendente.
No somos nosotros con nuestro protagonismo quienes hacemos de un Capítulo un auténtico “evento”. No es nuestra ingeniosidad sin más la que introduce la novedad. “Si el Señor no construye la Provincia la Orden en vano se cansan los capitulares”.
No hay que olvidar que el ser humano con su libertad puede bloquear los conocimientos. Así se puede evitar que acontezcan las Gracias. Es entonces cuando el candidato o candidatos de Dios puede ser relegado o relegados cuando las propuestas de Dios son despreciadas. ¡Menos mal que siempre será provisorio! Se niega el acontecimiento después de ser “pactados” el o los candidatos y reunido el número de votos necesarios se tiene la “desfachatez” de dedicar un tiempo a la oración ante el Santísimo (y con toda parafernalia) para que Jesús conceda su gracia e iluminación para elegir al candidato o candidatos. Cuando deberíamos de empezar por ese encuentro fraterno-capitular ante el Santísimo Sacramento al principio y después proceder honrada lícita y legalmente a la elección del o los candidatos.
¡Vivir para ver!
Podemos caer en la hipocresía de “amañar las elecciones”. Si creemos en la acción eventual es muy necesario tener una actitud abierta sin prejuicios capaz de cambiar de opinión hasta el último momento. Todos los capitulares están llamados a la “seriedad” a la lealtad a los “votos” emitidos a la fidelidad al carisma… una invitación a actuar cual otro San Francisco de Asís.
El Capítulo podríamos decir que concentra todo el poder carismático de la Provincia (personal de cada capitular y general de todos los hermanos que representan al resto de hermanos); al decir “poder” no decimos algo negativo sino positivo en el sentido luminoso del misterio de la fe… aunque hay que tener cuidado para no “demonizarlo” ni “pervertirlo o desvirtuarlo”… Desde el carisma franciscano de la fraternidad no se puede caer en “tiras” y “aflojas” “bandos” y “luchas abiertas y ocultas”… “corrillos-grupismos” con este o aquel pensamiento –ideologías- con “intrigas” “celos” “envidias” el “afán de subir” –“los trepas”-… todo capitular debe preguntarse si es “digno en conciencia de ser miembro activo de la Asamblea Capitular”. La misma Iglesia universal reconoce bendice y ora ante ese acontecimiento carismático Capitular de la Provincia así como el resto de hermanos en sus Fraternidades elevan plegarias para el buen fruto del Capítulo.
¡No podemos ni debemos defraudarnos!
Bitácoras