Celebrar un Capítulo es un momento fuerte para nuestra Provincia de la Inmaculada Concepción, de la Orden Franciscana de España. Un momento para el “discernimiento espiritual y fraterno sobre la vida de la Provincia”.
A veces sin previos estudios y preparación, los “Capítulos” dicen vulgaridades, hacen propuestas genéricas y sin energía transformadora, a veces imitan lo que otros han hecho, pero nada cambia, un “ritual más”. No basta organizar el evento. Hay que hacer del evento “un nuevo comienzo”, que ofrezca un “proyecto global”, para todos. Para ello se requiere una auténtica “sinodalidad-fraterna”: “contando con todos”, para entre todos, ser capaces de salir de la “inoperancia”, la “dejadez”...
Lo más importante en este momento histórico, no es cuestión de resolver problemas, (que es cierto que hay problemas y que es cierto que hay que solucionarlos). Es momento de establecer un nuevo inicio, pues, la Provincia no es para el Capítulo, sino el Capítulo para la Provincia para todos los hermanos. Es decir que el ritmo debe adecuarse al momento que vivimos, momentos que no necesitamos “papeles”, “programas”… –que son necesarios-, necesitamos sueños y diseños que realizar y procesos que seguir. Necesitamos imbuirnos del Espíritu Santo y su “santa operación”, y del anhelo de trabajar y velar por misión carismática. Un Capítulo debe estar formado por un grupo de “buscadores de la contemporaneidad del carisma”.
Recordar que nuestro tiempo no está dejado de la mano de Dios. Sigue siendo nuestro tiempo, “tiempo de salvación”. “Tiempo de Alianza”, Dios es fiel y no nos ha retirado su misericordia. Su “pacto sagrado” con la humanidad sigue vigente… es “tiempo de Gracia”. El Señor actúa en nuestra Provincia, en la Orden Franciscana. “Todas las cosas contribuyen para el bien de los que aman a Dios”.
Nuestro Capítulo tiene una especial importancia en el descubrimiento de la voluntad de Dios en nuestro tiempo, que en medio de las encrucijadas podemos y debemos captar lo que el Espíritu Santo está haciendo y pidiendo; sensores de aquello que la Madre Iglesia está viviendo.
¡Claro que podemos descubrir cómo Dios nos habla y mueve a través del Capítulo!
¿Cómo configuramos el Capítulo para que responda a nuestro tiempo y a los deseos he inquietudes de nuestras Fraternidades y de nuestros Hermanos…, qué llevamos al Capítulo…, los hombres y mujeres de nuestro tiempo…, que aporta el Capítulo a la Provincia, a la Orden, a la Iglesia, a la sociedad…, o es simplemente algo que hay que realizar y punto…porque forma parte del esquema trazado…?
La tarea sería descubrir lo que el Espíritu nos manifiesta en este acontecimiento. Por eso, para captar cómo nuestro Dios se manifiesta, actúa y dirige nuestra Provincia a través del Capítulo, por lo que es necesario ser agraciado con una gracia de revelación, de fraternidad y comprensión…, el Capítulo no es hacer por hacer, pasar por pasar…, es necesario activarse, esforzarse, diseñar…, y “orar”; en este Año Jubilar: “Peregrinos de Esperanza”. Porque la oración es la semilla que ha de ser cultivada, que nos llevará a contemplar:
El Capítulo como símbolo y no solo como institución eficaz para el gobierno (¿…?).
El Capítulo dentro de la Iglesia (del Vaticano II), cuerpo de Jesús, Santuario del Espíritu, Pueblo de Dios como un momento particular de Alianza de Dios con su pueblo “hoy”.
Bitácoras
