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¿Cómo se tratan los matrimonios cristianos?


05 octubre 2024

¿Cómo se tratan los matrimonios cristianos?

Hola buenos días.
Jesús amigo espejo donde puedo ver a Dios a quien mis ojos no pueden ver. En ti veo también al Hijo bueno de Dios. Me gusta ver en el Evangelio que cuando te dirigías a Dios no le llamabas “Padre” sino Abbá que es una palabra mucho más tierna, cercana, cariñosa, confiada... Abbá es nuestro “papaíto”, padre querido. Tú conseguiste tratar a Dios con la confianza, la ternura, la cercanía de un niño.

El evangelio de hoy me inquieta hondamente.
Dios sueña con amores duraderos y entre nosotros hay tantos amores que no duran…
Dios sueña con parejas estables y hay tantas parejas que se rompen…
Dios sueña que nuestros corazones sean blandos y que no haya que recurrir al divorcio “por la dureza de nuestro corazón”, pero hay tantas parejas que pasan con una facilidad terrible del amor al odio, de “hacer el amor” a hacerse la guerra…
Dios sueña con hijos humanamente maduros, capaces de superar con esfuerzo las crisis de cada día, pero hay tantas personas que se rinden ante la primera dificultad…
Se está creando la idea de que todo vale si es lo que a mí me apetece. Se ha llegado a decir que el amor es una “enfermedad” que sólo dura unos cuantos años. O se llega a presumir de tener en su haber tres o cuatro divorcios. ¿Esto es avanzar o retroceder?

He visto sufrir tanto a tantos por este planteamiento: dominancias, celos, envidias, acosos… ¿Y los niños? Hoy sí que son importantes. Hoy todo gira a su alrededor. Y también he visto sufrir a tantas personas ante el comportamiento de los hijos cuando crecen… Los padres, con todo el amor del mundo, quieren evitarles toda dificultad y carencia. Y entre que muchos no saben cómo educar y que están agobiados con sus problemas, apenas dedican a los hijos un tiempo cualificado para educar en ellos valores y prepararlos para el mundo real en el que vivimos. Señor, me duele decirlo, pero sé de niños que son verdaderos tiranos y mangonean a todo el mundo. Son como los adultos en pequeño. Hacen lo que quieren, no admiten un “no” y conocen todos los trucos para conseguir lo que desean.

Señor, ¿quién enseña a los niños a amar, que es lo más importante? ¿Quién desarrolla en ellos la sensibilidad, el respeto, la solidaridad, el valor de la palabra dada? ¿Quién les habla de Dios?

Te pido por los niños; te pido por los matrimonios…
Se está desmoronando el mundo, la sociedad... ¿o somos nosotros los que ya estamos desmoronados de amar, respetar…?
Ayúdanos Jesús a contemplarte en el Sagrario, sobre todo en esas escenas evangélicas del “Hogar de Nazareth”.