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IV Domingo de Adviento: ¡Marana tha! ¡Ven, Señor Jesús!


22 diciembre 2023

El cuarto domingo de Adviento (en este nuevo año litúrgico, es el domingo 24 de diciembre de 2023). La anunciación es el tema que gobierna la liturgia tanto de la liturgia católica como en la anglicana y la protestante –en la Iglesia ortodoxa el adviento se extiende durante días, desde el 28 de noviembre hasta el 6 de enero-; también la Iglesia ortodoxa tiene una nota particular con una abstinencia estricta de ciertos alimentos, que se torna en un ayuno muy estricto en el caso de la Iglesia ortodoxa copta-. Es el domingo más próximo a la solemnidad de la Natividad del Señor. La alegría del natalicio de Jesús nos llama a más vigilancia en la oración, la reflexión, la meditación, al perdón…, al contemplar al “Verbo”, carne de nuestra carne, es la Pascua de la Navidad. 

En las Primeras Vísperas del IV Domingo de Adviento, es decir al atardecer del sábado, podemos, o puede la familia encender la cuarta y última vela de la Corona de Adviento, como símbolo de que la espera está por terminar; el Señor está muy cerca y viene trayendo la alegría de la paz. Por eso, oremos junto a María, quien es "Morada de la Luz", y pidamos la gracia que necesitamos para acoger al Niño Jesús con amor y humildad. Que María sea quien nos recuerde que "... la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros" (Jn 1, 14) 

Como es de suponer la corona de Adviento desde el primer día está colocada en un lugar especial del hogar, y entorno a ella se reúne la familia (si tenemos una imagen de la Virgen la podemos situar junto a la Corona); procuren iluminar el ambiente con una luz cálida, no muy fuerte (dejemos el esplendor de la luz para la Navidad), que favorezca el espíritu de recogimiento

ORACIÓN 

La oración puede ser dirigida por Papá y Mamá.

Las velas correspondientes a los tres domingos precedentes de adviento deberán estar encendidas. Se inicia la oración familiar, y durante la misma se encenderá la CUARTA y última vela –la del IV Domingo de Adviento-.

Papá o Mamá:

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén.

Papá o Mamá:

¡Oh Dios, que has iluminado los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo!, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de sus consuelos.

Por Jesucristo Nuestro Señor.

Todos: Amén.

Papá o Mamá:

Una vez más nos reunimos, atentos al anuncio de la llegada de Dios Nuestro Señor. Se acerca la gran fiesta de Navidad, la fiesta del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en Belén y en nuestros corazones. Preparémonos a recibir a nuestro Salvador reuniéndonos en torno a esta corona.

(Se enciende el CUARTO CIRIO DE ADVIENTO)

Palabra de Dios

Lector: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas (Lc 1,26-38)

Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo

«En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre las mujeres.” Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y el pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.” Y María dijo al ángel: “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu prima Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.” María contestó: “Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según su tu palabra”.

 «Y la dejó el ángel.»

Lector: Palabra de Dios.

Todos: Gloria a Ti, Señor, Jesús.

Papá o Mamá: Hoy en la víspera de Navidad, una persona especial ocupa nuestra atención, una mujer joven y hermosa llamada María, casi desconocida para la mayoría de los judíos. Dios, sin embargo, la eligió para ser la madre de su Hijo, Jesucristo.

Silencio.

Cada uno piensa en un compromiso de fe para la Santa y Feliz Navidad de Jesús. Papá o Mamá: Al igual que nuestra Santísima Madre la Virgen María, estamos dispuestos a tener como único propósito en la vida hacer la voluntad del Señor, y meditar en nuestro corazón el misterio del nacimiento de Cristo. ¿Estoy dispuesto a cumplir y ser fiel al igual que María lo fue en su vida?

Señor, gracias por reunirnos una vez más en torno a esta corona. Haz que la presencia de la Santísima Virgen María nos ayude a dar ese último esfuerzo para estar listos y recibirte. Permítenos acompañarla durante estos últimos días en su camino a Belén para recibirte. Por Cristo Nuestro Señor.

Todos: Amén. 

(Se termina la celebración con abrazo familiar, deseándose una Feliz Navidad cantando algún villancico). 

Adviento: ¡Marana tha! ¡Ven, Señor Jesús!

 Algunas coronas de Adviento incluyen una quinta vela, llamada "vela de Cristo", que se enciende en la Navidad.

 Francisco M. González Ferrera, OFM.