El altar (5)

Llegados a la forma actual del rito católico, me gustaría profundizar en el simbolismo del altar y en los objetos que soporta ya que es inmensamente diferente entrar en una iglesia y ver simplemente una “mesa” que entrar en una iglesia y recordar lo que significa el altar y cada uno de sus detalles. Es el altar donde Jesús es inmolado, donde se produce el misterio pascual, donde Jesús es crucificado y donde resucita como primicia del rescate de nuestro cuerpo, alma y espíritu.

El altar debe ser consagrado por un obispo por medio del Rito de la Dedicación: “que este altar sea el lugar donde los grandes misterios de la redención se actualicen: un lugar donde tu pueblo ofrezca sus dones, manifieste sus buenas intenciones, derrame sus oraciones y se adhiera en todo sentido a su fe y devoción”.

El altar, junto con el ambón, es el centro de la celebración de la Misa. Por este motivo le saluda el sacerdote por medio de una inclinación en varias ocasiones durante la liturgia y por eso los fieles también hacen una inclinación cada vez que pasan por delante suya al proclamar alguna lectura o simplemente al trasladarse por el templo durante la Celebración. El altar es venerado por los obispos, sacerdotes y diáconos besándolo en el comienzo de la Misa, y SÓLO quien preside al finalizar la celebración litúrgica, pues con ello se simboliza un beso al propio Jesucristo y a su cuerpo místico formado por toda su Iglesia. Igualmente es venerado con la incensación de la Mesa según Ordinario de la Misa.

El altar debe encontrarse siempre muy cuidado y limpio, cubierto con un mantel blanco que representa el santo sudario que cubrió a Jesús en su sepultura. El Lib. Pontif. (1, 171) afirma: “Estableció que el sacrificio del altar fuese celebrado, no sobre sedas o tejidos de color, sino sobre tela de lino, que se cosecha de la tierra, de la misma manera que el cuerpo del Señor fue sepultado con un blanco lienzo de lino”. Por ello hay que procurar temas como la megafonía, que debe ser plana, con el fin de situarla debajo del cubre mantel. El objetivo de todo es que en el centro del mismo, sólo sea la Patena y Cáliz los que tengan todo el realce, pues, contienen el Cuerpo y la Sangre del Señor. Por ello es muy importante no colocar nada sobre el altar (mandos de música, gafas y fundas…etc) excepto lo permitido por la liturgia. Si se colocan flores éstas deben situarse de forma discreta alrededor del altar y no sobre él, aunque si se colocan algunas, debe ser un discreto centro en un lateral, y repito con mucha discreción. El adorno por medio de flores tiene como significado representar la alegría por la presencia de Jesús Resucitado en él.

Fr. Francisco M

 

Fray Francisco M. González Ferrera, OFM. 

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