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Fraternidad franciscana del Palancar


01 Marzo 2023

¿Qué obra social está llevando a cabo tu Fraternidad?

El contexto social en el que nos encontramos la fraternidad franciscana de El Palancar es el típico de la Extremadura rural, marcado por la despoblación, el envejecimiento, las casi nulas perspectivas laborales y la precariedad de los servicios públicos (transporte, sanidad, correos…). Pedroso de Acim cuenta ordinariamente con una población de unas 73 personas, pensionistas en su gran mayoría. Desde e El Palancar atendemos la parroquia del pueblo y mantenemos unas excelentes relaciones con los párrocos de las poblaciones más próximas (Coria, Torrejoncillo, Cañaveral…); con personas de estos pueblos. Además de Cáceres y de otras zonas de España, tenemos periódicamente encuentros de Oración, retiros espirituales y, semanalmente, lectio divina comunitaria.

Como corresponsabilidad social la fraternidad aporta el 3% de nuestros ingresos mensuales normalmente a Cáritas, y en algún momento a otras necesidades más urgentes.

Somos conscientes de que nuestra realidad no nos permite un despliegue social-caritativo mayor, pero como hemos indicado, tenemos un talante, adaptado a la misión de la fraternidad, de apertura a personas con algunos problemas pudiéndolas acoger por un tiempo para su descanso, escucha, oración... ; salimos al paso de necesidades económicas concretas de personas del pueblo, así como compartir bienes que recibimos con personas necesitadas; y seguimos teniendo la conciencia, como hemos indicado, de vivir en un entorno empobrecido como es el medio rural a tantos niveles, siendo conscientes de los recursos que, como fraternidad, tenemos.

Corresponsabilidad ecológica

 A nivel doméstico tenemos una serie de acciones como: la separación de residuos (plásticos, papel, orgánico, pilas y bombillas...); el uso de productos reutilizados y reciclados, tanto a nivel de recipientes, como el uso de jabón casero de aceite usado para la limpieza como multiusos (ropa, vajilla etc.); el compromiso de compra de productos ecológicos (aunque reconocemos que son más caros); el uso adecuado del agua (control de grifos y almacenaje del agua hasta que llega el agua caliente. En las habitaciones de los huéspedes tenemos botellas de aluminio para el agua en vez de usar las de plástico) y la luz (apagando luces innecesarias); el abastecernos de lo que nos da la tierra espontáneamente: setas, hierbas comestibles... Se utiliza bolsa del pan de tela, reutilizamos las bolsas de plástico etc.

 Se tiene un especial interés por el cuidado de plantas y mantener  limpio el jardín y alrededores del convento. Nos planteamos ver en qué medida insertar sistemas de energías renovables: para la luz, o agua caliente... cómo aprovechar el potencial de la huerta como ecológica con colaboración con gente... Para mantener el huerto limpio de hierba, a un pastor del pueblo le permitimos que meta su rebaño.

Como dice el papa Francisco en la encíclica Laudato Si’:

“Una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del aprovechamiento, del egoísmo. (LS nº 230)

“Estas acciones no resuelven los problemas globales, pero confirman que el ser humano todavía es capaz de intervenir positivamente. Como ha sido creado para amar, en medio de su límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad, y cuidado”. (LS nº 58)

La conversión ecológica “supone diversas actitudes que se conjugan para movilizar un cuidado generoso y lleno de ternura. En primer lugar implica gratitud y gratuita, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos aunque nadie los vea y los reconozca”. (LS nº 220)

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