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Muralia

Tierra Santa, eco de la Eternidad


16 diciembre 2025
Tierra Santa, eco de la Eternidad

Fue el tema de la conferencia con que las ocho Hermandades y Cofradías de CANTILLANA (Sevilla) abrían el curso de Formación. Iniciativa impulsada por el párroco D. Manuel Martínez y Fr. Jose Antonio Naranjo, para unificar esfuerzos y potenciar los lazos de hermandad y entendimiento en el común anhelo de veneración de los misterios de la Semana Santa.  

Tuvo lugar en la parroquia de Ntra. Sra. De la Asunción, el viernes, día 12 de diciembre. El tema fue encomendado a Fr. Teodoro López, de la fraternidad de La Rábida, quien había participado el año anterior en los actos de la Coronación canónica de la Virgen de la SOLEDAD, aportando una “reliquia” cercana a la Madre del Señor: un fragmento de roca de la Gruta de la Anunciación, como signo de vinculación con el misterio salvador que se inició en Nazaret y se reveló “en la carne” del Niño, nacido en Belén.

El sorprendente título, aplicado a Tierra Santa, lo explicó acudiendo a las palabras del papa San Pablo VI, que, en su recuerdo de la peregrinación que hizo en enero de 1964 a los santos lugares, escribió: “Junto a la historia de la Salvación hay una geografía de la Salvación”.  En Nazaret “darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús” (Lc 1,31). Y en Belén de Judea, la ciudad de David, “dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesus, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.  (Mt 1,21).

Dio luego unos datos de la situación económica de Belén “y sus alrededores” consecuencia del “Desastre de Gaza”, como calificó a lo ocurrido durante dos años y tres días en la Franja de Gaza por el enfrentamiento entre el grupo violento de Hamás y el ejército de Israel. “Belén, Casa del pan, donde falta el pan”, resume esa situación.

Para poner una nota de Navidad, a la que nos acercamos, se leyó, dialogado, el relato que transmite Tomás de Celano en 1C 84-86, “De lo que hizo San Francisco tres años antes de su gloriosa muerte, cerca de GRECCIO”.

También, en Cantillana, todos los asistentes -que fueron pocos- “retornaron a su casa colmados de alegría”.

Fray José Antonio Naranjo

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