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Fray Augusto Ramírez, mártir de la fe, será beatificado


23 Enero 2026
Fray Augusto Ramírez, mártir de la fe, será beatificado

Nuestro hermano fray Augusto Ramírez, asesinado por odio a la fe en Guatemala, será beatificado.

León XIV autorizó el pasado 22 de enero, durante la audiencia al cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos, la promulgación de los decretos relativos al martirio de fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio, sacerdote de la Orden de los Frailes Menores, por lo tanto, será beatificado junto a otra religiosa ursulina.

Fray Augusto Rafael Ramírez Monasterio (1937-1983)

Augusto Rafael Ramírez Monasterio nació en la ciudad de Guatemala el 5 de noviembre de 1937, en el seno de una numerosa y ferviente familia católica. Tras cursar la enseñanza primaria en Guatemala, continuó sus estudios en Nicaragua, en el colegio seráfico de los Frailes Menores de Diriamba.

Una vez madurada su vocación religiosa, comenzó el noviciado franciscano en Jumilla (Murcia), perteneciente a la Provincia de Cartagena, donde, tras completar sus estudios de filosofía y teología, recibió la ordenación sacerdotal el 18 de junio de 1967. De regreso a Nicaragua, se convirtió en formador en el colegio donde había estudiado, y luego regresó a España para completar sus estudios universitarios en Salamanca.

En 1978 fue guardián y párroco de san Francisco el Grande en Antigua, Guatemala, y se dedicó a la vida pastoral de la parroquia y a los pobres e indefensos, mientras el país se veía desgarrado por la guerra civil. En 1964, con un golpe de Estado, los militares tomaron el poder e iniciaron una persecución sistemática contra los grupos militantes de la izquierda política, con el pretexto del temor al comunismo para justificar las acciones de fuerza y privar a los ciudadanos de sus derechos, de modo que la pastoral de la Iglesia católica, movida y orientada por el mensaje evangélico, y el compromiso de los sacerdotes y religiosos en favor de la promoción humana y la defensa de los derechos, se consideraban peligrosos y se temían como cómplices de la ideología marxista.

Muchos presbíteros que se habían hecho cargo de la situación de injusticia de los pobres, entraron, por ello, en conflicto con los intereses de los terratenientes y las multinacionales que apoyaban a los militares. Augusto Rafael, por haber ayudado a un campesino que, tras unirse a la guerrilla armada, deseaba redimirse beneficiándose de la amnistía concedida por el Gobierno, fue detenido el 2 de junio de 1983. Sufrió torturas y luego fue puesto en libertad, pero se enfrentó a un período de vigilancia especial y recibió numerosas amenazas de muerte, aunque se mantuvo fiel a los valores evangélicos, que le habían llevado a defender a los pobres y a los que sufrían injusticias, y al ministerio sacerdotal, que le imponía el secreto de confesión, a pesar de las violencias sufridas para que revelara lo que había oído.  

El 7 de noviembre, capturado por unos militares, fue sometido de nuevo a torturas. Durante su traslado en un coche de la policía especial a las afueras de la ciudad, intentó escapar, pero los militares lo alcanzaron y lo mataron. Desde entonces se consideró que el odio a la fe fue la causa de su asesinato.

Fuente: Vatican News

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