Inicio del VIII Centenario de la Pascua de San Francisco en Valencia
El pasado 10 de enero, a las 12:00 horas, la Familia Franciscana presente en la diócesis de Valencia se congregó en la Basílica de San Bartolomé para celebrar la Eucaristía de apertura del VIII Centenario de la Pascua de San Francisco de Asís. Con esta celebración se dio comienzo a un tiempo de gracia y memoria agradecida que une a las comunidades franciscanas de todo el mundo.
En comunión con hermanos y hermanas reunidos en los cinco continentes, elevamos nuestra acción de gracias a Dios por el don inmenso que nos concedió en San Francisco de Asís. Su vida evangélica, su testimonio luminoso y sus escritos continúan siendo para nosotros estímulo y desafío, llamada permanente a vivir con fidelidad el Evangelio.
Este Centenario nos invita a renovar el camino que Francisco nos mostró: caminar unidos, religiosos y religiosas, sacerdotes y seglares, como hermanos y hermanas enviados al mundo para anunciar, con la palabra y con las obras, que Dios es el único Señor. Como él mismo exhortaba: «El Señor nos envió al mundo entero, para que de palabra y con las obras deis testimonio de su voz y hagáis saber a todos que no hay omnipotente sino Él» (CtaO 9).
Resuenan con fuerza, al inicio de este tiempo jubilar, las palabras que la tradición pone en labios del Santo al final de su vida: «He cumplido mi tarea; Cristo os muestre la vuestra y que la viváis con sencillez, como hermanos de todos y artesanos de paz». Y también su llamada siempre actual: «Comencemos, hermanos, que hasta el presente poco o nada hemos realizado».
Que este VIII Centenario sea para toda la Familia Franciscana un tiempo de conversión, comunión y misión, vivido desde la alabanza y la humildad: «Load y bendecid a mi Señor, y dadle gracias, y servidle con gran humildad» (Cánt 16).
ORACIÓN DEL PAPA LEÓN XIVSan Francisco, hermano nuestro, tú que hace ochocientos añosfuiste al encuentro de la hermana muerte como un hombre en paz,intercede por nosotros ante el Señor.Tú, que en el Crucifijo de San Damián reconociste la verdadera paz,enséñanos a buscar en Él la fuente de toda reconciliaciónque derriba todo muro.Tú, que desarmado atravesaste las líneas de la guerray de la incomprensión,danos el valor de construir puentesdonde el mundo levanta fronteras.En este tiempo afligido por conflictos y divisiones,intercede para que nos convirtamos en artesanos de paz:testigos desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo.Amén.
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