Clausura del VIII centenario del Cántico en Valencia
“Como si san Francisco estuviera aquí mismo….”
“Pareciera como si San Francisco hubiera entrado por algún lugar del templo y estuviera aquí mismo disfrutando con nosotros, e incluso diciéndonos `más y más´…”
Con estas jubilosas palabras en la iglesia del convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Valencia, reflejaba el hermano guardián de la comunidad franciscana, José Luis Coll, el sentir de todos los que pudimos participar y disfrutar en “Cantando con Francisco”, el hermoso recorrido musical y espiritual por el Cántico de las Criaturas que ofreció Assisi Producciones el pasado 15 de diciembre.
De esta manera, el Centro de Espiritualidad franciscana de Valencia clausuraba el VIII centenario del Cántico, que ha venido explicando en 38 sesiones de una hora cada quince días durante el último año fr. Sebastián López Talavera y también el propio fr. José Luis Coll.
El hermano Sebastián, a sus 96 años de edad, introdujo el acto recordando las dificultades y padecimientos que sufría el santo de Asís cuando proclamó el Cántico como invitación máxima a la alabanza y a la bendición a Dios por sus criaturas.
Para sumergirnos en la composición del santo de Asís y saborearlo al máximo, el templo quedó casi en penumbra y llena la Iglesia. Con la ayuda de una pantalla gigante en el presbiterio en el que iban proyectándose las letras del Cántico y de las canciones ofrecidas por Assisi, se propuso ir entremezclando ambas, rezo y canciones, hilvanados íntimamente por acordes de piano que ayudaron a mantener el silencio meditativo en todo momento.
Y así fue. Desde el inicio del Cántico, leído por todos, con el “Altísimo, omnipotente, buen Señor, tuyas son la alabanza, la gloria el honor y toda bendición….” que proclamara San Francisco, se fueron sucediendo canciones guiadas por Assisi y coreadas por los participantes, cuyas letras calaban hondo: “Entre la niebla haz aparecer tu luz, que tu viento la disperse y aparezca tu inmensidad”, “Laudato sii, o mio signore”, “En mi noche tú serás mi luz. Tu cruz, mi sendero, tu amor verdadero”….
Sonaron de forma especial algunas de estas composiciones, teniendo tan cerca las Navidades y el Belén ya casi instalado en la iglesia de los Ángeles. “Desde abajo y desde cerca, te encarnas en Nazaret, y en las cosas más pequeñas, nos invitas a creer”, sonaba el último estribillo.
En definitiva, música, oración y compromiso hasta el final: “Load y bendecid a mi Señor, y dadle gracias y servirle con gran humildad”, algo que el hermano José Luis completó en la despedida también con la exhortación que repetía el papa Francisco, evocando al poverello: “y cuidar de la Madre tierra”.
Luis Agudo
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