Verdaderamente MAGNA
El nombre oficial era “Magna Procesión Jubilar”, y realmente lo fue. Testigos de ello fuimos fray Fernando Fuertes Garrigós, nuestro definidor de Zona, y los frailes del convento de Santa Ana, propietarios de la imagen de Cristo amarrado a la columna -del genial imaginero murciano Francisco Salzillo- desde el año 1756.
Tanto en el traslado de la imagen hasta la Santa Iglesia Catedral, en el saludo inicial del Obispo de la Diócesis, Don José Manuel Lorca Planes, siempre cariñoso con los franciscanos, como en las cuatro horas que duró la procesión, pudimos apreciar la fuerte devoción creyente que los miles de jumillanos -literalmente- que se desplazaron a la capital le tienen a “su Cristo Amarrado” desde hace ya doscientos setenta años. Los “¡vivas!” a la imagen fueron constantes, y los saludos afectuosos a los tres franciscanos que acompañábamos al trono, también.
Igualmente impresionante fue la eficacísima organización de la procesión, con diecisiete pasos de los pueblos más importantes de la Región, sus costaleros, bandas de música y respectivas presidencias de las Cofradías y alcaldes y autoridades de las diversas localidades. Todo milimétricamente preparado y ejecutado con una puntualidad ejemplar.
La ciudad de Murcia se llenó de cofrades y fieles -cerca de cincuenta mil, según la prensa- que manifestaron con júbilo y sano orgullo la fortaleza de una fe esperanzada, firme y acendrada. El Señor ha estado grande con nosotros, y la Magna Procesión Jubilar así lo ha reconocido y agradecido.
La fraternidad de Santa Ana de Jumilla (Murcia)
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