De dolores a gozos de María. Via Lucis de Pascua en Santa Ana
El cielo encapotado y una breve visita de la hermana lluvia no impidió la celebración del Via Lucis en la mañana del Domingo de Resurrección, colofón de la Pascua de Silencio y Oración vivida en nuestro convento alcantarino de Santa Ana del Monte de Jumilla. Todo empezó el Jueves Santo: ocho adultos de los Encuentros de Oración y tres frailecillos multitareas con ansias de vivir la Pascua del Señor Jesús.
Una sencilla celebración de la Cena del Señor, un espectacular Monumento eucarístico que ocupaba todo el claustro conventual, cinco horas para la oración personal, incluida una “oración en el huerto” literal. Viernes Santo sobrio y en silencio, con un sentido Oficio de la Pasión del Señor y un Via Crucis sálmico siguiendo el itinerario secular de “Los Pasos”; con cena realmente alcantarina en el antiguo refectorio del siglo XVII. Sábado Santo de desierto personal hasta media tarde y tiempo adecuado para el sacramento de la reconciliación. Una Vigilia Pascual con la iglesita a rebosar, un dúo de armonio y guitarra bellísimo, conexión total entre pueblo y orantes y alegría a raudales por la Resurrección. Con chocolate y bizcochos para rematar.
El Via Lucis de Resurrección recorrió primero los Siete Dolores de María, en el atrio del convento, y luego la corona franciscana de los Siete Gozos de la Virgen, erigidos en el huerto por el recordado fray Francisco Oliver Alcón. Digno final de Pascua en plena naturaleza, en este ochocientos aniversario del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís
La fraternidad de Santa Ana de Jumilla
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