Ávila honra a San Francisco
El pasado lunes 30 de septiembre, comenzaban en nuestra Parroquia los Solemnes Cultos en honor a Ntro. Seráfico Padre San Francisco. Cinco días de fraternidad, oración y unión, que nos ayudan a preparar nuestros corazones para la Festividad del Santo de los Pobres.
Dentro de los cultos del quinario, el día 3 de octubre tuvo lugar uno de los momentos más bellos y emotivos que se celebran durante el año en nuestra Parroquia: la celebración del Tránsito.
A las 18:30h daba comienzo en nuestra Parroquia la primera parte del ejercicio del Tránsito, presidida por la Comunidad Franciscana, en la que recordamos los últimos momentos de la vida de aquel por cuyo amor por Cristo, el Señor le premiaría con el gran don de poder recibir en primera persona, la gracia de las llagas de la crucifixión del Señor. Finalizado el rezo, fieles acudieron ante la bella imagen del Santo, preparada como el velorio de San Francisco, para depositar en ella cinco claveles rojos como tributo a los estigmas.
Tras la Solemne Eucaristía de las 19h, y como es tradición, se procedió a trasladar la imagen de San Francisco hasta el Convento de las Hermanas Clarisas, acompañado por una comitiva de fieles que fue trasladada hasta el cenobio en un autobús habilitado para la ocasión.
Al bajar del autobús, la imagen yacente de San Francisco fue portada por cuatro Hermanos Franciscanos, que recordando lo que hicieran hace casi 800 años otros hermanos de San Francisco, se dispusieron a llevar el cuerpo inerte del Santo, para que este pudiera ser despedido por Santa Clara y sus hermanas.
A la llegada al Convento, las bellas voces de las Hermanas Clarisas recibieron al hermano Francisco. En el altar Mayor, bajo la atenta mirada del Crucifijo de San Damián, les esperaba Santa Clara que, junto a las tallas de dos religiosas, acudieron a venerar por ultima vez a San Francisco. Tras la lectura de la segunda parte del Tránsito, los Padres Franciscanos alzaron de nuevo a Francisco para, simbolizando el entierro del Santo, introducirlo en la Sacristía.
No era un día de tristeza, era un día de alegría y felicidad, ya que el Santo de Asís se había encontrado ya con el Señor. Una felicidad que se vería también reflejada al día siguiente 4 de Octubre, Solemnidad de San Francisco.
Tras el rezo de vísperas a las 18;30h, daba comienzo la Solemne Eucaristía. Siguiendo la bella y ancestral tradición, la Eucaristía fue presidida por los Padres Dominicos, como símbolo de la hermandad entre Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís. El día 8 de Agosto, son los Padres Franciscanos los que se trasladan al Real Monasterio de Santo Tomás para presidir la Solemnidad de Santo Domingo. Como símbolo de unión también con la Orden del Carmelo, los Padres Carmelitas de la Basílica-Casa Natal de Santa Teresa de Jesús, concelebraron junto a los Padres Franciscanos también la Eucaristía.
Con un templo a rebosar de fieles que acudían a honrar a San Francisco, la Familia Franciscana de Ávila se vestía de fiesta. Con la extraordinariamente bella y sobrecogedora imagen de San Francisco (tallada por D. Aniceto Marinas en 1936) portando a sus pies una rosa roja, y presidiendo un majestuoso altar de cultos, Ávila acudió a festejar la vida de aquel que hizo de su vida un ejemplo de humildad fe, santidad y entrega. Con el alma de San Francisco más presente que nunca gracias a la reliquia del Santo que presidió los cultos, la Ciudad Amurallada renovó un año más su devoción a San Francisco.
Que la grandeza de la humildad de San Francisco de Asís viva siempre en nuestros corazones, para que al igual que él sepamos dar testimonio al mundo de la Paz y el Bien del Señor.
David Gómez, Consejo Parroquial
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